El ferrotitanio (FeTi) es una aleación versátil de hierro y titanio empleada al final del ciclo de aceración para tres funciones metalúrgicas distintas: desoxidación final, refinado de grano y fijación de nitrógeno. Producido por reducción aluminotérmica o silicotérmica de materias primas titeníferas (ilmenita, chatarra de titanio, rutilo) con hierro, se suministra principalmente en un grado de 20–35% de titanio para uso siderúrgico, con un grado rico en Ti (65–75%) para aplicaciones especiales. Aunque se añade en pequeñas cantidades —típicamente unos pocos kilos por colada—, el ferrotitanio ejerce una influencia desproporcionada sobre la estructura de colada, la limpieza y la tenacidad del acero acabado.
El poder desoxidante del titanio se halla entre los más altos de los elementos comunes de aceración. Añadido a la cuchara tras la desoxidación primaria con ferrosilicio o aluminio, el titanio barre el oxígeno disuelto residual que esas adiciones no capturaron, fijándolo como óxidos estables que se retienen en la escoria o como inclusiones finas inocuas. Este barrido final importa más en los aceros limpios —rodamientos, tubería y HSLA— donde el oxígeno disuelto genera inclusiones y degrada la vida a fatiga y la tenacidad. El ferrotitanio lleva el oxígeno residual a una línea base muy baja, cerrando la brecha de limpieza que la desoxidación primaria por sí sola no logra.
La segunda función, el refinado de grano, es lo que hace indispensable al ferrotitanio en aceros de alta tenacidad. El titanio disuelto precipita durante la solidificación y el enfriamiento como partículas finas de TiC y TiN que anclan las fronteras de grano austenítico y limitan el crecimiento del grano durante el laminado y la soldadura. Un tamaño de grano final más fino se traduce directamente en mayor tenacidad —medida como menor temperatura de transición dúctil-frágil—, motivo por el cual la microaleación con titanio es pilar del acero para tubería (API 5L X60–X80), estructural de alta resistencia y automotriz.
La tercera función es la fijación de nitrógeno. El nitrógeno libre disuelto es perjudicial: provoca envejecimiento por deformación y fragilización en productos conformados en frío. El titanio, de gran afinidad por el nitrógeno, lo atrapa como TiN, neutralizando su efecto y, de paso, generando los mismos precipitados que refinan el grano: una adición, dos beneficios. Resulta especialmente valioso en aceros elaborados con chatarra alta en nitrógeno o en hornos de arco.
En la práctica, el valor metalúrgico del ferrotitanio depende de controlar la recuperación de titanio. Esta es sensible a la química de oxígeno y escoria en el instante de la adición y al tamaño físico del FeTi. Nuestro ferrotitanio se suministra en granulometrías controladas (5–50 mm) con contenido certificado, de modo que la acería pueda dosificar al residual disuelto objetivo en vez de añadir en exceso. El exceso se evita: un titanio excesivo forma inclusiones en cordones y puede atascar la buza sumergida, generando defectos superficiales e interrupciones de colada.
Para compras y planificación, el abastecimiento de FeTi se centra en tres parámetros: contenido certificado con bajo carbono y traza; tamaño consistente que proteja la recuperación; y fiabilidad de suministro, pues se usa en cantidades pequeñas pero críticas, y un desabastecimiento puede forzar el degrade de una colada de alto valor. Una relación de suministro a largo plazo con ferromolibdeno y la plataforma de ferroaleaciones es uno de los medios más eficaces para estabilizar la recuperación de titanio y cumplir las especificaciones de tenacidad de los programas modernos de acero para tubería, estructural y automotriz.
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